lunes, 16 de enero de 2012

Nikefobia o miedo a ganar en Pádel


  "Estaba ya muy nervioso, había entrado en un territorio desconocido. Estaba realmente tenso. Los nervios me devoraban, pero la causa no era el miedo a perder; era el miedo a ganar. ¿Qué significa el miedo a ganar? Significa que, aunque sabes qué golpe tienes que jugar, las piernas y la cabeza no te responden. Los nervios se apoderan de ellas y no puedes esperar, no puedes aguantar[...] Tenía el brazo rígido, había perdido el ritmo y todo yo estaba descolocado. En vez de acompañar con convicción el movimiento del golpe, las piernas se me habían inmovilizado en el sitio, hechas un manojo de nervios." Rafa Nadal

 ¿Te ha pasado eso alguna vez? Tener encarrilado un partido y a la hora de cerrarlo no reconocerte a tí  mismo. Golpes precipitados, dobles faltas en el saque, remates fáciles al cristal, piernas descontroladas...¿Cuántas veces nos hemos ido de un partido sin explicarnos cómo hemos perdido ese partido que lo teníamos ganado? El no ser capaz de cerrar un juego, un set o un partido que se está dominando con facilidad se le atribuye a un fenómeno llamado Nikefobia.


  La Nikefobia es un fenómeno psicológico relacionado con el miedo a ganar. Recibe el nombre de la diosa griega Niké, diosa de las victorias, acostumbrada a vencer en todas las competiciones. De ahí que la famosa marca deportiva Nike, acuñase su nombre  y se basase en una de sus alas para diseñar su conocido logo.


  Cuando estamos rozando la victoria y vamos a alcanzar el triunfo nuestro cuerpo empieza a boicotear nuestro juego con acciones fuera de lo normal. Es en ese momento cuando no hay que dejarse llevar por la ansiedad de querer finalizar el partido por la vía rápida, tenemos que transmitir calma y serenidad tanto a nuestro compañero como a nuestros rivales. Hay que centrarse en el presente, no pensar más allá de ganar el siguiente punto, ir paso a paso, punto a punto...

  Una buena forma de alejar la ansiedad es mediante la respiración profunda. Después de un mal punto nos ayuda a reducir la tensión generada por un fallo clamoroso olvidándonos de él y centrándonos en el siguiente punto. Dos o tres respiraciones profundas y pensar en el presente, el pasado ya no se puede cambiar. 

 En ocasiones, al tener la victoria tan cerca nos precipitamos en los golpes, arriesgando más de la cuenta o cruzándonos en busca de bolas que son de nuestro compañero. Otras, en cambio, se nos encoge el brazo y no somos capaz de dar ese golpe ganador que hemos estado haciendo durante todo el partido. Una forma sencilla de liberar tensión es desconectarse del partido por un momento, después de cada punto, ya sea contando los agujeritos de la pala, los cuadraditos de la red o mirando los cordones de nuestras zapatillas. 


  Pero, lo más importante para superar ese miedo a ganar es trabajándolo y entrenándolo día a día. Es fundamental concienciarnos de que el objetivo de cada día de entrenamiento y cada partido que jugamos es  conseguir la victoria, y luchamos hasta el final para alcanzarla. Realizar los entrenamientos y jugar los partidos con intensidad, aprovechando cada minuto de juego, aplicando desde el primer momento todas las acciones que luego vamos a llevar a cabo en los torneos, creando así una estructura estable y fija en la que apoyarnos cuando tengamos que cerrar un partido o un set decisivo.

  A veces, nos conformamos simplemente con jugar bien, con dar la cara y jugar un buen partido nos es suficiente, aunque al final no consigamos la victoria. Entramos en un estado de conformismo que luego  nos pasa factura en los momentos claves y decisivos de los partidos. Ganar no es para cualquiera, perder sí lo es. Acostumbrarse a perder suele ser más fácil, en cambio, acostumbrarse a ganar resulta más complicado. 

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