jueves, 31 de mayo de 2012

La motivación en el pádel


   En ocasiones, y generalmente después de conseguir un título importante en cualquier deporte, suele salir a la luz alguna técnica que utilizó el entrenador para motivar a sus jugadores justo antes del partido.

  Se hizo famoso el vídeo que Guardiola puso a sus futbolistas antes de la final de Champions en Roma, en donde utilizando escenas de la película Gladiator se podía ver a sus jugadores saliendo victoriosos de situaciones complicadas tras jugar como un colectivo. Un vídeo cargado de emotividad para afrontar en equipo la "lucha" que les esperaba en breves momentos.

 Ahora bien, ¿es necesario un extra de motivación en un momento tan importante como la final de Champions? Con ese escenario, el estadio al completo, las aficiones animando, el título en juego, el prestigio, etc... seguramente los jugadores tengan su cupo de motivación más que cubierto, pero la intención de Guardiola era la de mantener la concentración de sus jugadores y que desde el pitido inicial saliesen activos y a por el rival.

 Pero, ¿qué pasa cuando la situación es justo la contraria? Partido de pádel, con la climatología adversa, frío, lluvia, pista mojada, las 10 de la noche, con un rival a priori inferior a nosotros y nos toca jugar un partido de torneo. ¿Cómo conseguimos activar nuestro cuerpo? ¿Qué hacemos para cambiar el chic y centrarnos únicamente en el partido? Muchas veces es tarea casi imposible y terminamos perdiendo un partido que en cualquier otra ocasión lo hubiéramos ganado fácilmente. Es  en estos partidos cuando tenemos que jugar con cabeza.


  Como la mayoría de las cosas, todo se puede entrenar y mejorar, y esto no iba a ser menos. La motivación se puede definir como el conjunto de estímulos que mueven a las personas a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su finalización. Por ello, lo principal es saber cómo motivarse a uno mismo. Rafa Nadal, en una ocasión comentó: "La motivación es superarme a mí mismo". El objetivo que nos debemos plantear es el de ser mejor que en el partido anterior, reforzar los aspectos positivos de nuestro juego y mejorar en aquellos no tan buenos.

  Tenemos que crear una fortaleza mental basada en la concentración y en una actitud positiva. Hacerle ver a nuestro rival que si nos quiere ganar va a tener que pelear como nunca lo ha hecho, cada punto será una batalla que le desgastará física y mentalmente. 

   Para ello, tenemos que empezar el partido antes de entrar en la pista. En nuestra casa, o de camino al club, podemos escuchar música que nos llene de energía positiva mientras visualizamos mentalmente la ejecución correcta de los golpes. Previamente, podemos ver fotos en las que salgamos jugando o recogiendo algún trofeo, o simplemente recordando partidos en los que jugamos bien y nos fuimos con buen sabor de boca.



  El calentamiento supone una parte muy importante en la motivación y en el control de la ansiedad. En ocasiones, solemos estar nerviosos antes de empezar y cuando comenzamos a calentar nuestros nervios van desapareciendo. Siempre realizar la misma entrada en calor, con ejercicios que dominemos y que nos sintamos cómodos, a poder ser con nuestra pareja de juego. Una vez en la pista, terminar el calentamiento en bloque con nuestro compañero, subiendo los dos a la red a la vez, como si se tratrase del partido en sí.

 En cuanto el partido ha comenzado sólo tenemos que pensar en la pelota, mi compañero, los rivales y las situaciones de juego que se dan. Pensar en cualquier otra cosa supone reducir las posibilidades de jugar a nuestro máximo nivel. Nunca debemos olvidar que estamos en un deporte de equipo, en el que aunque nosotros estemos rindiendo bien, la batalla está perdida si no contamos con la ayuda de nuestra pareja, por eso, tenemos que animar en todo momento a nuestro compañero y reforzar positivamente sus puntos fuertes. Hay estudios que afirman que si realizamos un refuerzo positivo tras una buena acción aumentamos la posibilidad de que se vuelva a reptir. 

  En una entrevista a Toni Nadal, tío y entrenador de Rafa Nadal, afirmaba que las claves del éxito de su sobrino eran tres: la humildad, el esfuerzo y el sacrificio. En ningún momento resaltaba un componente técnico, todo lo basaba en aspectos psicológicos y en trabajo. De hecho, destacaba que "la motivación es más importante que la capacidad". Una prueba de ello es el siguiente vídeo, donde se puede ver hasta qué punto somos capaces de llegar con sacrificio y con una buena motivación. 


 Como hemos dicho anteriormente, hay que olvidarse de todo los factores externos y centrarnos solamente en lo verdaderamente importante, en el siguiente golpe, en el siguiente punto... ¡Concéntrate y disfruta!



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