viernes, 7 de septiembre de 2012

Las reglas de provocación en el entrenamiento de niños en pádel I



A la hora de planificar y realizar un entrenamiento para niños en pádel, no podemos hablar de que existan ejercicios que hagan que nuestro alumno sea un jugador mejor o más completo, sino de tareas que componen la sesión, más o menos enriquecedoras. ¿Cómo hacemos que una tarea simple como una rueda de derecha de fondo, se convierta en una tarea enriquecida?

Aquí entran las reglas de provocación, que muchos se preguntarán qué son. En el pádel, inciden muchos factores, para ganar un punto, no es suficiente con tener una técnica perfecta en la ejecución de nuestros golpes, si no que tenemos que estar compenetrados con nuestra pareja, con un nivel de concentración adecuado, saber dónde están colocados nuestros rivales para lanzar la bola a un sitio u otro, analizar a nuestro rival para ver donde comete más fallos y así forzárselos…

Todos estos factores se pueden entrenar, pero se podría entrenar durante un partido, en cambio, durante una sesión de entrenamiento al estar el monitor lanzado las bolas a los alumnos, no podemos incidir en que se fijen en el rival, o miren dónde están colocados estos, o dónde está su compañero colocado para cubrir un hueco o en otro ya que no existen en la pista. Las reglas de provocación solucionan estos problemas que surgen.

Las reglas de provocación las utilizamos en el diseño y ejecución de las tareas y son comportamientos deseados en la competición. Las dividimos en cinco apartados.


Primero tenemos las condicionales, que en función de las características de los elementos constituyentes la lógica interna del juego (remates de potencia, agilidad y amplitud de movimiento en la defensa…) y la participación de las diferentes estructuras del alumno (tren superior en golpeos y tren inferior en desplazamientos), podremos orientar la tarea creada hacia aspectos relacionados con la resistencia o con la fuerza-velocidad. Es decir, integrar en nuestras tareas un componente físico, para trabajar y mejorar aquellos aspectos deficitarios, de acuerdo a las características de los alumnos.

En segundo lugar nos encontramos con las coordinativas, que engloban la variabilidad en la ejecución del movimiento (diferentes tipos de volea según venga la bola), combinación de diferentes movimientos, variación de las condiciones externas, de la ejecución temporal y en el estado de fatiga. Este ítem en el diseño de tareas es el que más podemos comprobar que se cumple, ya que realizamos tareas en los que combinamos varios golpes, afecta el estado de fatiga mientras estamos en la práctica de dicha tarea.

En tercer lugar están las cognitivas, en las que pretendemos trabajar aspectos que favorezcan una mayor rapidez en la toma de decisiones, es decir, procesar información a partir de la percepción, el conocimiento adquirido (experiencia) y características subjetivas que permiten valorar la información.

 Para ello, podemos introducir en nuestras tareas, reglas de provocación que hagan prestar atención a la información relevante, promover juicios rápidos, favorecer la cooperación, un alto número de experiencias que sean imprevisibles, confusas, no lineales… Provocar situaciones de creatividad dentro del juego ofensivo o defensivo. Es un ítem que se debe trabajar mucho en los niños, que carecen de cualquier experiencia.



En cuarto lugar aparecen las Técnico-Tácticas. Al ser un deporte muy técnico, por sus características (pista reducida, paredes, pelota, pala con poca superficie), es esencial que este capítulo de nuestras tareas sea lo más enriquecedor posible. No solo consiste en saber cómo ejecutar un golpe, sino en saber para qué situación me sirve ese golpe, de ahí la consonancia con la táctica.

Por ejemplo. Si lanzo un globo, qué quiero conseguir, en qué situación lanzo un globo, cómo tengo que ejecutar el golpe técnicamente, son varios interrogantes a los que daríamos respuesta con una buena complementación técnico-táctica de nuestras tareas.

Y por último las Socio-Afectiva/Emotivo-Volitiva y Comunicación/Asertivo-Motriz. Estas buscan la empatía y la relación personal con el compañero, así como la motivación y la capacidad de superarse. Estar a gusto con el compañero con el que estás compitiendo, en muchos casos hace aumentar tu rendimiento y tu autoestima dentro de la pista.

Un alto nivel de  motivación, te hace más competitivo, por lo que en nuestras tareas, podemos incluir ítems, en las que promovamos estos comportamientos. Con pequeñas competiciones para motivar al compañero, muestras de afecto al realizar un buen golpe, o ganar un buen punto… El aspecto afectivo y comunicativo en los menores es de vital importancia, ya que no tienen madurez suficiente como para enfrentarse a determinadas situaciones en caso de derrota.

Ahora os dejo que piensen cómo podrían integrar en sus tareas todas estas variables mediantes las reglas de provocación.




En el siguiente artículo, desarrollaremos una sesión basándonos en la fundamentación teórica expuesta en este.



Luis Alfonso Andrades Castro
Lic. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte
Maestro Especialista en Educación Física
Monitor y Preparador Físico de Pádel

2 comentarios:

  1. EXCELENTE BLOG


















    ___________________________________
    http://www.ipchile.cl/carreras/preparacion-fisica

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    1. Muchas gracias, Lidia. Estamos en continuo crecimiento y abriendo nuevas secciones. Habrá novedades en breve. Un saludo.

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