jueves, 7 de febrero de 2013

¿ES BUENO IMITAR A LOS PROFESIONALES DEL PÁDEL?


 
¿ES BUENO IMITAR A LOS PROFESIONALES DEL PÁDEL? – VOLEA MUY CRUZADA – JUAN MARTIN DIAZ

El otro día, en una reunión “padelera” en el club tras las clases, surgió un interesante tema que en seguida generó mucho debate. Se trata del que se refiere a las posibles ventajas o desventajas que para los aficionados o jugadores amateur puede suponer el hecho de imitar las acciones que vemos en los partidos de pádel con presencia de jugadores/as profesionales.

 No creo que el problema radique en hacerlo o no, sino en el hecho de filtrar lo que a cada uno de nosotros nos puede aportar “mejora” a nuestro juego. ¿Te identificas con la forma de jugar de tal o cuál jugador?, cuando disputas tus partidos ¿“imitas” algo de algún profesional?, y la pregunta del millón, ¿es bueno imitar a los profesionales?.




Si vemos a excelentes jugadores como Fernando Poggi o Miguel Lamperti realizar esos espectaculares remates de potencia a los que nos tienen acostumbrados desde prácticamente la línea de servicio de su propio campo, con los que ganan muchos puntos, puede que alguno piense que si ellos lo hacen así y les sirve para cerrar puntos, ¿por qué no voy a hacerlo yo?. Seguro que has visto en tu club a más de un jugador imitar estas acciones y posiblemente no con tanto éxito. Esto es obviamente extrapolable a otras acciones que muestran los profesionales.

 
 
 
Pero es aquí donde debe de entrar en juego el sentido común y el conocerse a si mismo, de manera que uno tiene que saber hasta dónde puede llegar o dar de sí en base a sus propias capacidades (personales e intransferibles). Si por mucho que me empeñe no tengo posibilidad de realizar esos remates como ellos, o esas potentes bajadas de pared, para qué voy a seguir insistiendo si cabe la posibilidad incluso de que me pueda lesionar. Seguro que hay otras muchas acciones de los profesionales que están a tu alcance y te pueden ofrecer más rentabilidad en tu juego.

El manejo de las direcciones en los saques, la cantidad de golpes “por abajo” que hacen desde el fondo de la pista, cuándo usan el globo, para qué lado juegan ese globo (esto es muy importante cuando un jugador tiene un remate muy potente), hacia dónde juegan las bajadas de pared, cuándo se mantienen en defensa en el fondo de la pista y cuando intentan contragolpear con golpes rápidos o lentos, qué dirección dan a las voleas, cuándo usan esas voleas de forma agresiva, hacia dónde juegan en su gran mayoría los golpes. Todo son lances del juego que es recomendable observar en los profesionales y si ofrecen rentabilidad técnica y/o táctica hay que valorar la posibilidad de imitarlos siempre.

De manera que sí, hay muchas cosas que se pueden y deben imitar de los jugadores profesionales, pero siempre siendo realistas y si están o no a nuestro alcance. Imitar por imitar sin más considero que no es el camino a seguir para formarse y mejorar como jugador.

Dicho esto, ¿qué tal si vemos un vídeo donde tenemos una acción muy típica del juego que podíamos imitar?.

Quien más y quien menos ha visto como jugando sus partidos se producía esta situación puntual que se ve en la imagen adjunta, es decir, 2 jugadores en zona de defensa (fondo de la pista) y 2 en zona de ataque (cerca de la red), con uno de ellos en disposición de golpear de volea a una pelota que está situada cerca de la malla. Es el jugador profesional Juan Martín Díaz (zurdo) el que se dispone a ejecutar una volea de revés.


El jugador amateur vería seguramente como primera opción para realizar esa volea dirigirla al centro de la pareja rival. Tácticamente hay que decir que no sería mala opción, sobre todo si esa volea lleva su correspondiente dosis de efecto cortado y bota en la zona adecuada.


Pero si miras esta otra imagen verás que hay también otra opción más, o sea, realizar el golpe justo a la malla opuesta (flecha amarilla). Una opción que digamos es menos previsible y precisamente por ello contribuye a que el factor sorpresa pueda jugar a favor, en este caso, de Juan Martín Díaz. En mi opinión, a nivel amateur se suele jugar bastante o con mucha frecuencia de forma “recta”, o sea, sobre las paredes laterales y pared de fondo principalmente, y se aprovechan poco o menos las opciones que la pelota nos ofrece para poder jugar a las mallas. 


 



Echamos a andar el vídeo y vemos como Juan Martín Díaz opta por la opción digamos menos lógica, es decir, la que mayor perspectiva espacial de la pista y técnica requiere (es un cambio de dirección significativo), o sea, jugar contra la malla abriendo así mucho ángulo. El resultado salta a la vista, la malla se encarga de provocar un rebote errático e incierto de la pelota que impide que Maxi Grabiel pueda golpearla y devolverla.

Una sencilla jugada de pádel que entiendo que debe ser imitada cuando la pelota nos de oportunidad para ello.

La expresión de Lamperti, ante lo ocurrido, habla por sí sola. Y es que como ya sabes, cuando la pelota golpea la malla es imprevisible hacia dónde puede salir rebotada, aportando así cierta dosis de dificultad en la devolución al jugador que le toque ir a por ella.



Pero claro, si quieres realizar ese sencillo tratamiento a la pelota es necesario haberlo entrenado, para poder tenerlo así como una herramienta más a utilizar que incluso lleguemos a manejar de forma automática. O dicho de otra forma, difícilmente se nos ocurrirá golpear hacia las mallas si no lo hemos practicado adecuadamente o no hemos prestado atención al hecho cuando se lo hemos visto hacer a los profesionales.
 



¿Sabes cómo puedes realizar ese golpe?

Ahí va un sencillo ejercicio para que puedas entrenar con tu compañero de partido de manera que vayas adquiriendo la destreza suficiente que te permita utilizar esa acción durante un partido.

No perdamos de vista que es importante ver primero desde dónde nos viene la pelota enviada por el rival. Si se nos acerca desde la diagonal será más asequible golpearla hacia la malla ya que el cambio de dirección que habrá que hacer no es tan amplio, por el contrario, si nos viene desde el paralelo, tal y como ocurre en el vídeo, ese cambio de dirección será mucho más amplio y con él la posibilidad de error se incrementará. Hay pues que prestar mucha atención y tener cuidado cuando se intente si no se tiene muy entrenado.

De manera que teniendo presente lo comentado comenzaremos el ejercicio con un jugador en el fondo de la pista, en zona de defensa, y otro en la red, en zona de ataque (ver gráfico inferior). Ambos en paralelo.

Así mismo vamos a aprovechar para darle un punto de control al ejercicio de manera que la situación pueda parecerse lo más posible a lo que ocurre durante un partido, por lo que lo realizaremos con “bola viva”.

Pongamos en este caso que ambos jugadores son diestros.

El jugador que está en zona de ataque pone la pelota en juego.

Se trata de mantener la bola en juego, sin fallar, hasta que el jugador que está en la red haya completado 3 voleas consecutivas. Da igual que sean de derecha o de revés.

Cuando le toque realizar la cuarta volea será el momento de darle dirección hacia los objetivos marcados (conos de colores).

Como cabe la posibilidad de que el jugador que está en defensa no pueda poner la bola sobre el lado más cercano a la malla del jugador que está en la red, vamos a manejar 2 objetivos. Si la cuarta volea a realizar es de revés ésta tendrá como objetivo el centro de la pared de fondo (flecha roja – conos amarillos), si la volea es derecha (esta es la que nos interesa) tendrá que intentar acertar primeramente con el cono marrón (flecha azul).

La progresión en dificultad en el ejercicio radica en ir intentando acertar con el cono rosa y con el posterior de color verde tras acertar con el precedente. Se trata de ir ampliando el ángulo entre la pelota que nos llega y el objetivo seleccionado sobre la malla.

Si los 2 jugadores tienen cierto nivel se puede pedir, por ejemplo, al jugador que está en el fondo que siempre ponga la pelota sobre la volea de derecha (cerca de la malla) del jugador que está en la red. Por su parte, al jugador que está en zona de ataque le podemos pedir que las 3 voleas primeras boten siempre más allá de la línea de servicio para que la pelota pueda entrar en rebote de pared.

El éxito del ejercicio radica en que para poder trabajar el control en la dirección de la pelota hay previamente que ser capaces de mantener la pelota en juego. Por lo que digamos que estamos matando 2 pájaros con un mismo tiro.

Obviamente si el jugador no posee control suficiente sobre la pelota como para realizar el ejercicio de esta forma, habrá que echar mano del carro de pelotas. Pero a la que muestre cierto manejo de la situación lo suyo es realizar el ejercicio con “bola viva”.
 



En resumidas cuentas, sí se puede imitar a los profesionales, pero aunque se pueda siempre hay que empezar por hacerlo sobre acciones que estén a nuestro alcance.

De manera que comenzaremos siendo realistas con nosotros mismos y teniendo claro hasta dónde llegan nuestras capacidades y/o habilidades.
 

Saludos y diviértete jugando al pádel.

2 comentarios:

  1. Tienes toda la razón. Los jugadores y jugadoras de pádel son unos modelos, unos referentes para los más jóvenes. Los imitan, no solo en los aspectos técnicos, sino en sus comportamientos, sus vestimentas, sus marcas, sus formas de afrontar las dificultades, etc.

    Es por ello que es muy importante, reconocer y trabajar la "imitación" como bien dices, desde aspectos "reales", sin "idealizar" el juego, conociendo nuestras limitaciones, ya que tenemos que ser conscientes de nuestra realidad como jugadores de pádel y como personas.

    Gran artículo, felicidades!

    Fran Cintado.

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  2. Gracias Fran.

    Pero de igual manera que se "imitan" todos esos aspectos, ¿por qué no hacerlo también con el trabajo mental que de la mano de un psicólogo deportivo hacen?.

    Un saludo.

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