miércoles, 5 de noviembre de 2014

Epicondialgia y Padel


Voy a tratar en esta ocasión una de las lesiones más comunes en el pádel y que casi todos los practicantes hemos sufrido en alguna ocasión. Quién no ha tenido esa sensación de molestia o dolor en la zona externa del codo, que nos impide jugar con comodidad e incluso llega a limitarnos en la vida diaria. La mal llamada epicondilitis.

Mal llamada sí, porque aunque este es el nombre que posiblemente siempre hemos escuchado, en esta lesión casi nunca existe un proceso inflamatorio del tendón. Este proceso inflamatorio sería el que justificaría el uso de este término, con el sufijo "-itis" (inflamación). Si bien en los momentos iniciales, cuando no tenemos más que unas molestias, podríamos decir que tenemos una epicondialgia (dolor de codo). En el momento en que la lesión evoluciona en el tiempo, el término utilizado debería de ser epicondilosis o tendinosis de la musculatura epicondilea.



¿En qué consiste entonces esta lesión?, se trata de una sobrecarga o contractura de la musculatura epicondilea en su fase aguda y de una lesión degenerativa (normalmente reversible) en su fase crónica. La musculatura epicondilea está compuesta por los músculos del antebrazo que se insertan en el epicóndilo (tuberosidad de la parte externa de la epífisis inferior del humero)


 
La epicondilosis es una lesión frecuente en el pádel. Se debe principalmente al uso continuado de los extensores de muñeca en todos los golpes y por las altas fuerzas absorbidas en el impacto. Es sabido que los movimientos y estas vibraciones se transfieren directamente a través del músculo a la inserción del tendón causando repetidos microtraumas. El músculo más afectado es el segundo radial, seguido del extensor común de los dedos y raramente el cubital posterior.

Síntomas

- El más común es la aparición de dolor al realizar la extensión dorsal de muñeca contrarresistencia, dolor que podrá llegar hasta los dedos cuando realizamos su  extensión.

- Dolor o molestias en la zona lateral del codo (epicóndilo) que podrán irradiarse o no, a lo largo del antebrazo-mano-dedos.


 
- Aparición de hormigueos y parestesias en los territorios antes descritos, afectando a la sensibilidad y fuerza de la mano

- El movimiento de pronosupinación del antebrazo, prehensión o elevación harán aparecer el dolor

- El gesto del golpeo del revés en el pádel será el que reproducirá el dolor.

Prevención

- Quizás el pilar más importante de la prevencion de esta lesion, un buen gesto técnico

- Relacionados con el material; una pala adecuada a nuestras características técnicas y físicas, en composición, peso y grosor de la empuñadura. Nunca utilizar una pala por modas o preferencias estéticas

- No aumentar repentinamente el tiempo ni la intensidad de nuestros entrenamientos/partidos

- Trabajar en un buen fortalecimiento muscular de la extremidad superior.

 
- Realizar un calentamiento previo y una recuperación posterior adecuados.

Tratamiento

En caso de que finalmente suframos esta lesión, debemos de intentar atajar su evolución en los primeros momentos. Cuando todavía sea una epicondialgia (dolor del codo), la solución satisfactoria será mucho más simple, evitándose las complicaciones y secuelas. De no ser así, comenzaría un proceso degenerativo que sería más difícil revertir. Algunas medidas a tomar serían:

- Debido a que, como comentaba antes, no se trata realmente de un proceso inflamatorio (aunque pueda tener “brotes” de inflamación ocasionales) el uso de antiinflamatorios NO es efectivo. Es más, su utilización seria incluso perjudicial, así que debemos de evitarlos.

- Adaptar la carga de esfuerzo a nuestras capacidades físicas.

- Ejercicios de flexibilización y fortalecimiento de la musculatura afectada. 


- El uso de ortesis, si bien puede hacerse de forma puntual, no es la solución para esta lesión, y por supuesto no debe de utilizarse de manera preventiva

- Revisar si la pala que utilizamos es la adecuada para nosotros (prestar especial atención a la empuñadura)

- Entrenamiento y mejora del gesto técnico.

- Aplicación de hielo postesfuerzo (no más de 10 minutos), aprovechando para realizar un pequeño masaje con el mismo. También podríamos realizar un automasaje de la musculatura del antebrazo

- El uso de infiltraciones de corticoides esta totalmente desaconsejado, al no presentar ninguna ventaja terapeutica a largo plazo

- Recibir tratamiento de Fisioterapia. Gracias a las distintas técnicas existentes, con el diseño de un tratamiento y prescripción de ejercicios individualizados solucionaremos la lesión. Ponerse en manos de un profesional adecuado nos evitará problemas en el futuro.




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